La
oscuridad lo rodeaba infundiéndole una sensación de vacío y al mismo tiempo
haciéndole creer que algo se escondía tras ella. Su situación no era la deseada
por ningún humano: se acababa de perder en medio de la solitaria llanura y el
próximo pueblo se encontraba a kilómetros de distancia. Alejado de cualquier
vestigio de sociedad ni tan siquiera la luna hacía acto de presencia.
Fue
entonces cuando caminando por la llanura lo notó, algo raro pasaba a su
alrededor. Sintió una presencia, el vello se le erizó y con la lengua adormecida
trataba de preguntar quién era, no lo logró.
